Experiencias afectivas-Del libro: La Inteligencia fracasada-De J A Marina
Por: HaCkeD By CruelChildS DarkDevilz.CoM - HaCkeD By CruelChildS DarkDevilz.CoM
06/10/2008
"La multiplicidad de experiencias afectivas pueden organizarse en tres grupos: impulsos, sentimientos y apegos... "
"El nivel impulsivo incluye los deseos, las necesidades, las tendencias, los móviles. Abre el mundo de la motivación, del dinamismo que nos lleva a los valores y nos aparta de los contravalores. "La esencia del hombre es el deseo", afirmó Spinoza. La sed, el hambre, el sexo, el afan de poder, la necesidad de ser amado, la curiosidad, pertenecen a este nivel radical. No todos deseamos lo mismo, ni de la misma manera".
"El otro nivel es el sentimental. Los sentimientos son el balance conciente de nuestra situación, del modo como están funcionando nuestros deseos o proyectos en contacto con la realidad. La satisfacción, la calma, la alegría, nos indican que nuestras metas se están cumpliendo. El miedo nos dice que nuestras expectativas están amenzadas, la furia que están siendo bloqueadas por algún obstáculo contra el que nos encrespamos, la tristeza es la constatación de una pérdida. La decepción o la frustración nos informan de que nuestras esperanzas no se han cumplido. La desesperación, de que no se van a cumplir. La experiencia estética, la euforia creadora, la emoción musical, posiblemente el fervor religioso, son sentimientos que nos advierten de la presencia de grandes expectativas innatas. Nos revelan que algún gran deseo se está cumpliendo. Por eso todas las culturas, en todo tiempo y lugar, han inventado músicas, poemas, pinturas o religiones".
"El tercer nivel lo componen los apegos. Son relaciones psicológicas que enlazan profundamente a un sujeto con otra persona o con determinado tipo de experiencias o de objetos. El apego infantil, los hábitos, las adicciones, los condicionamientos, los distintos tipos de dependencia, la costumbre, el amor, el odio, lo que los psicoanalistas llaman relaciones de objeto, son fenómenos de este tipo o pueden serlo. A veces estamos ligados por esos apegos sin tener conciencia de ello. Al estudiar la experiencia del duelo me encontré con un hecho obvio pero dificil de explicar. En matrimonios mal avenidos, desdichados, se podria esperar que la muerte de uno de los cónyuges sería vivida por el otro como una liberación, pero ocurre con frecuencia lo contrario, que el superviviente se siente acometido por una gran tristeza y desconcierto. Lo que se ha roto es una relación de apego -que no tiene nada que ver ni con el amor ni con la felicidad- una cierta dependencia para vivir. Después de protestar durante años por algún comportamiento de su pareja, ahora lo echa en falta. Ha perdido el sentido de su vida que era, precisamente, sobrevivir en una situación hostil".
Del libro: "La inteligencia fracasada" - de Antonio Marina